Días 2 y 3: Chiyoda Park, Imperial Palace, Shinjuku, Keiji Jingu Temple, Shibuya.

Uno: Las mujeres de Japón tienen ese no sé qué…ese no sé qué que sí sé qué. Eso que se llama estilo. Con mayúsculas. Cada persona aquí viste como quiere, no siguen una moda, cada uno (las mujeres sobretodo) tiene su estilo particular y son totalmente diferentes uno de otro.

Dos: Probamos Tendon, una comida que une arroz y tempura en un mismo plato. Aún practico con los palitos. La gente aquí me lleva 30 años de ventaja.

Tres: En el parque Chidoya había un festival con un grupo de adolescentes japoneses bailando y cantando al estilo Backstreet boys y muchas niñas mirando. También había una fería con mucha comida extraña y no tanto. Realizamos nuestro primer intercambio comida-fotografía y Dani salió ganando porque ligó un sandwich y un plato de carne, mientras yo me tuve que saciar con una especie de tortilla con vegetales proveniente de Corea. (Y un vaso de cerveza, que me hizo recordar a aquellas tardes de plazas platenses, con pastito y sol).

Cuatro: Aprendimos por la fuerza a manejarnos en el metro tokyense (?). Es una enormidad de estaciones y lineas y mucha gente yendo y viniendo, que no se choca entre sí. En otro orden de cosas, las bicicletas van por la vereda y el japonés suele tener mucha consciencia del otro. Por la noche comimos sushi y porotos de soja en su vaina.

Cinco: Entramos a Bic Camera, un negocio de al menos 5 pisos en donde venden de todo, mayormente electrónica. Había cámaras de fotos para probar. Las probé, enloquecí y tuve que volver un poco frustrada a usar mi vieja Nikon 7100 con demasiados disparos. Es lo que hay, por ahora, la mirada hace al fotógrafo, recordad!

Seis: Ya somos amigos de Junko, reímos mucho, estoy dele hablar inglés y me gustaría estar leyendo un libro de Murakami, pero no.
Cada vez que veo un gato, juego a que soy Nakata, ese personaje de Kafka en la orilla que podía hablar con los felinos. Los miro con complicidad y les digo cuánto los amo.

Al ver un gato gordo y atigrado, recordé que no me despedí de Mantra.

Siete: Hoy sábado, por la tarde, dejamos la casa de Junko para mudarnos por dos noches con Kamal, un indio que vive en Japón.

ありがとうございます
Arigatou gozaimasu por todo.

(Auspicia Asahi, la cerveza nº 1 en Japón.)